Por qué Apple Watch revoluciona el mercado de los relojes inteligentes


El Apple Watch saldrá al mercado en el 2015 desde 349 dólares.

El tema va mucho más allá de un reloj. El Watch, el wearable (dispositivo que se usa como prenda de vestir) presentado este martes –junto con un iPhone mejorado y más grande (el 6)– representa, como bien dijo el CEO de Apple, Tim Cook, “un nuevo capítulo” para la firma de la manzana mordida y para sus millones de usuarios en todo el mundo.

Básicamente lo que hizo Apple fue presentar un ecosistema que, si bien ya existía, parece capaz, por fin, de permear virtualmente cada aspecto de la cotidianidad, de manera que una persona pueda vivir –y consumir– sin desconectarse nunca, ni siquiera a la hora de dormir. (Lea también: Todo lo que tiene que saber del iPhone 6 y el Apple Watch).
Es, incluso, un ecosistema en el que su teléfono inteligente hace cosas por usted sin que lo pida y, dependiendo de sus instrucciones y preferencias, en ocasiones sin que usted lo sepa siquiera.
Al dejar la capacidad de procesamiento del smartphone en el bolsillo y llevar la mayoría de sus funciones más cotidianas a la muñeca, Apple le da a la tecnología para vestir un espaldarazo que no habían logrado darle sus competidores. (Reviva el minuto a minuto de la presentación de los nuevos dispositivos de Apple)
Una vez más, la firma del fallecido Steve Jobs llega tarde a una tendencia, pero llega mejor. Con la dupla del iPhone 6 y el Apple Watch, un usuario puede controlar toda clase de aparatos ‘inteligentes’: desde las luces de la casa hasta la lavadora.
Al reproducir una canción en iTunes, un podcast o una estación de radio, el reloj le dice a su sistema de audio cuál es su ubicación y el sonido lo sigue mientras se mueve por su casa. Ni la ducha está por fuera de lo que se puede sincronizar.
¿Le parece invasivo? Probablemente no quiera pensar, entonces, en cómo el Watch monitorea su sueño o su frecuencia cardiaca.
El reloj sabe en dónde está usted en todo momento, porque tiene acceso al GPS del teléfono, y conoce su calendario, porque está sincronizado con su cuenta de iTunes. Por eso, no se sorprenda el día que monitorice las condiciones del tráfico y le diga, sin usted pedirlo, que tiene que salir ya porque, si no, no va a llegar a su cita de las 10.
La integración con un smartphone capaz de procesar pagos electrónicos gracias al sistema Apple Pay básicamente hace del Watch una tarjeta de crédito siempre lista que se activa por contacto. La transacción se autentica con su huella (en el sensor del teléfono) y los datos del comprador –su nombre, su dirección y el número de su tarjeta– se mantienen lejos del alcance del cajero o vendedor.
Dado que el sistema llega de la mano de alianzas con gigantes como Macy’s, Subway y MacDonald’s, Apple Pay ya es funcional en más de 200.000 puntos de pago por contacto tan solo en EE. UU. En la presentación del sistema, Tim Cook ilustró un escenario en el que un cliente no solo paga en su hotel con su reloj, sino que este se vuelve la llave de su habitación. Lo más destacado de estos desarrollos es que no son ciencia ficción ni son la promesa de un futuro más o menos cercano.
El Watch saldrá a la venta a comienzos de 2015 (desde 349 dólares –cerca de 690.000 pesos–). Todas estas cosas se podrán hacer el día en que el reloj de la manzanita salga al mercado.
Maestros de la resurrección
‘Time’ le dio su portada más reciente a la era de los ‘wearables’. Sobre Apple dice: “El ‘modus operandi’ de la compañía es buscar categorías de productos muertos: reproductores de música digital, tabletas (...). Cuando halla una, la disecciona y determina las causas de la muerte. Luego construye algo tan detalladamente pensado, tan seductivamente diseñado, tan naturalmente embebido en las redes de contenido, servicios y comunicaciones, que no solo vuelve a la vida, sino que prospera al punto de aniquilar el recuerdo de cualquier cosa que haya vivido antes”.

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