El sistema operativo de Google no inquieta, de momento, a Microsoft


La llegada de Chrome SO, el sistema operativo de Google, no parece de momento inquietar a sus rivales. En un comunicado, Microsoft se limita a comentar que el programa de Google está en una primera fase de desarrollo y destaca la aprobación de los consumidores a la manera de trabajar de Windows, que mezcla los empleos en línea con los programas que residen en el ordenador. Chrome SO se basa casi exclusivamente en aplicaciones albergadas en Internet. Según el máximo responsable de Microsoft, Steve Ballmer, Windows 7 está obteniendo una acogida dos veces superior a cualquier versión anterior del sistema operativo de la compañía.

Por su parte, la fundación Mozilla, que mantiene el navegador Firefox, ha declarado que no van a dar un paso similar al de Google (saltar de su navegador Chrome a un sistema operativo basado en él). El foco de su trabajo continuará siendo Firefox y explorar las capacidades de la web en lugar "de construir nuestro propio sistema operativo y empujar a todos a nuestro propio mundo". La alusión de Mozilla a que Google pretende con Chrome dominar los servicios desde Internet, no es la única que ha aflorado tras la presentación ayer del sistema operativo de la compañía.

Cade Metz escribe en The Register que Google busca instalar una monocultura, la suya. Aunque en la web hay muchas aplicaciones accesibles al internauta, la delantera que lleva Google en este tema explica que lance un sistema operativo que no instala programas en el ordenador sino que lleva a emplearlos desde la Red. Google, por otra parte, ha anunciado que Chrome SO no se podrá descargar en cualquier ordenador . Sólo podrá disfrutarse comprando miniportátiles que ya lo lleven instalado. La empresa ha avisado que va a exigir a los fabricantes de hardware que quieran ofrecer Chrome SO determinadas especificaciones en sus máquinas. Ello conduce a Metz a encontrar paralelismos con la política comercial de Apple. La empresa de Jobs asocia su sistema operativo a las máquinas de su propia compañía. En el caso de Google, ésta no fabrica hardware pero sí que vincula estrechamente su sistema operativo a ordenadores cuyos fabricantes hayan acordado con ella las características de la máquina. "La última ironía está en que después de años de criticar a Microsoft por asociar su navegador a su sistema operativo, Google está cerca de hacer lo mismo". El sistema operativo Chrome se basa en el navegador del mismo nombre de Google y no ofrecerá otro.

Este favoritismo hacia el navegador Chrome, según algún experto, puede perjudicar la difusión del sistema operativo en mercados que no son el norteamericano, donde los internautas prefieren otros navegadores.

Charle LI, analista de Altimeter, ha declarado a Reuters, que el sistema operativo Chrome SO es básicamente un navegador. Los analistas señalan que, en la medida que Chrome SO introduce sustanciales diferencias con el manejo actualmente implantado de los ordenadores, su penetración en el mercado será más pausada. Ray Valdés, de Gartner, ha indicado a Reuters que la fórmula de Chrome SO limita mucho las capacidades off line del ordenador. Google ha explicado que Chrome SO permitirá determinadas funciones off line pero que está orientado a un uso conectado a Internet. "Si Google cumple sus promesas como, por ejemplo, una mayor velocidad de trabajo, entonces los consumidores podrán ver los portátiles equipados con Chrome SO como otra clase de producto con beneficios atractivos", afirma Valdés.

El confundador de Google, Sergey Brin, no quiso el jueves comentar la capacidad que tendrá Chrome SO para erosionar el dominio de Microsoft en el mundo de los sistemas operativos. "Trátenos como hombres de negocio idiotas, pero lo que nos interesa son realmente las necesidades de los usuarios más que una estrategia pensada en relación con lo que hacen otras empresas". Mientras que Microsoft y otras compañías creen que el ordenador tradicional coexistirá con el empleo de programas instalados en Internet (cloud-computing), Google apuesta por reemplazar los programas que trabajan desde el ordenador por otros a los que se accede desde la Red con las ventajas que ello supone de tener siempre a punto las últimas actualizaciones y poder acceder a ellos desde cualquier máquina. Las ventajas del cloud-computing, sin embargo, chocan con la desconfianza de los consumidores a depositar sus datos en servidores ajenos y al poder que da a quien los alberga.

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